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viernes, 20 de mayo de 2011

EL MOMENTO DE RETIRAR EL CHUPETE

Hace tiempo que llevo intentando hacer una encuesta sobre la edad que los padres quitan "la chupa" o chupete a los niños, y hasta ahora he visto que hay una gran variabilidad en cuestión de cuándo y cómo quitarlo. En lo que respecta al desarrollo del lenguaje, mi opinión es que cuánto menos tiempo tiene el niño la boca "ocupada con la chupa", más posibilidades tiene de interactuar con el entorno que le rodea,y más tiempo de experimentar con el lenguaje en general, más aún cuando nos encontramos con niños que entran a la escuela con ella puesta. No he hecho ningún estudio científico, pero en mi práctica profesional ha sido bastante habitual la relación entre la permanencia del chupete un largo tiempo y las dificultades en el desarrollo del lenguaje. Es por ello que rebuscando en internet estudios sobre este tema, encontré un artículo que me pareció claro, sencillo y útil para padres.

EL MOMENTO DE RETIRAR EL CHUPETE  (Pitiflú, el mundo en tus manos)

El chupete  es uno de los objetos más característicos que acompañan a los bebés, pero cuando llega el momento de retirarlo de sus vidas, no siempre resulta tan fácil como nos gustaría.

En el mundo de la pediatría hay detractores y profesionales defensores del uso del chupete, por lo que nosotros no nos atrevemos a potenciarlo ni a desrrecomendarlo, será decisión de los padres cómo lo administren en función de las demandas de su hijo y del asesoramiento de los profesionales.
El acto reflejo de succión es algo innato en el bebé desde que está en el feto. Mediante este acto se prepara para nutrirse del pecho de la madre cuando llegue al mundo. Por eso, desde el quinto mes de embarazo, los bebés ya usan el dedo pulgar para aprender a succionar.
Algunos pediatras reconocen que la succión del chupete calma, reconforta y da seguridad al bebé, ya que actúa como sedante. En muchas ocasiones, evita que, en su necesidad de succionar, utilicen el dedo pulgar, algo que no es recomendable por las deformaciones que puede generar en su paladar. A favor del uso del chupete, además, aparecen algunos estudios que lo relacionan con la disminución en las posibilidades de muerte súbita.
 Sin embargo, aunque algunos profesionales no se oponen al chupete, no recomiendan que se le ofrezca al bebé al menos hasta que no sepa mamar correctamente, o incluso esperar hasta las dos semanas de vida, y no mantenerlo en ningún caso cuando el niño haya pasado los dos años.
 Los aspectos más negativos del chupete tienen relación con las malformaciones dentarias que ocasionan, trastornos bucales como caries o la transmisión de infecciones. Además, a veces retrasa que el niño se acostumbre a la rutina de lavarse los dientes. Eso, sin contar con que, en ocasiones, supone un agravante de heridas en las caídas de los pequeños.
Todos los padres pasan por el momento de tener que retirar el chupete a sus hijos. No solo porque llegada una edad es muy negativo para su desarrollo bucal, sino porque significa un objeto de inmadurez, y socialmente puede ser causa de bromas o críticas por parte de otros padres o de los amiguitos del pequeño.

Es necesario que, llegado el momento, les ayudemos a desprenderse del chupete, pero sin obsesionarnos. Lo mejor es negociar con el niño, hacerles que lo cambien por un premio, razonarles que ya son mayores, o aprovechar alguna fecha importante, como su cumpleaños, Papá Noel o la venida del Ratoncito Pérez, para explicarles que se lo han llevado a cambio de un regalo.

Pero como no siempre es así de sencillo, os dejamos algunos consejos que os pueden servir de ayuda en este trance que a veces es crítico en la vida emocional de algunos niños:
- debemos evitar utilizar el chupete para nuestra propia comodidad como padres, para que aguanten hasta la siguiente toma.
- ir disminuyendo los momentos que el niño pasa con el chupete, e intentar que poco a poco solo lo utilice para dormir.
- si le convencemos en ocasiones para que lo deje, aplaudirle el gesto y decirle lo bien que lo está haciendo.
- cuando no tengan el chupete, esconderlo para que no lo vea y vaya olvidándose y dejando de asociarlo a su rutina.
- intentar hacer un trato con él para que lo deje.
- entretenerlo cuando lo pida e intentar  que vaya perdiendo la costumbre manteniéndolo ocupado en otra cosa.
- tener mucha comprensión y no obsesionarse, al final lo conseguiréis.




4 comentarios:

Blanco dijo...

quita ese reproductor automático o ponlo a la vista para pararlo!!

Natalia G.J. dijo...

Hola, gracias por la sugerencia. Quizás no lo has visto, está a la izquierda, debajo del traductor.

Elsa dijo...

Me encanta el blog, este artículo y en general toda la información. Es de los mejores que he visitado últimamente en este campo. Gracias, lo recomendaré.

Natalia G.J. dijo...

Muchas gracias Elsa! Me alegro que te haya gustado el blog. Unas palabras de apoyo nunca vienen mal!